Las empresas utilizan las redes sociales, e-mails, GPS y cámaras para vigilar a los trabajadores, pero hay que fijar límites para preservar el derecho a la intimidad

Quiere Amazon controlar sus trabajadores? La multinacional de venta online ha implantado recientemente un sistema de control logístico que, según la compañía, ha de facilitar la búsqueda de ciertos productos en el almacén. Ahora bien, la tecnología también incorpora un localizador y un temporizador que puede rastrear los empleados, lo que ha levantado sospechas. Y es que este es un dispositivo más a los que se han ido incorporando los últimos tiempos a los entornos laborales como lo son los GPS a los coches de empresa, las cámaras de vigilancia que controlan la plantilla o los controles biométricos a los trabajadores. Puede sonar distopía futurista, pero la realidad es que todo está revolucionando las relaciones laborales de forma acelerada.

La digitalización ya no sólo afecta a los procesos, sino también a la mano de obra, y en esta transformación hay muchos claroscuros legales y situaciones que pueden ser origen de conflictos laborales. Y ante esta realidad, los abogados y expertos en leyes corren a actualizarse y estudiar las numerosas sentencias que salen cada día.

Luque: “Con la vigilancia a los trabajadores estamos ante un conflicto de dimensión constitucional”

El principal problema ante esta realidad es “la ausencia de una regulación precisa y concreta”, afirma la profesora de Derecho del Trabajo de Esade Law School, Anna Ginés. “Estamos ante un conflicto de dimensión constitucional”, asegura el catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la UPF, Manuel Luque. Y es que las empresas cada vez tienen instrumentos más precisos para controlar los trabajadores con cámaras de videovigilancia, los programas espía o los sistemas de geolocalización.

Luque advierte que no se deben confundir los conflictos. “No es lo mismo el control del e-mail que el de las cámaras de vigilancia, ni si se hace un control preventivo del trabajador o reactivo, o si se vigila para garantizar los derechos laborales o por motivos penales”, explica.

Definir un código de conducta
En relación a los correos electrónicos, Luque cree que el problema se acabaría “si desde el principio el trabajador sabe que no puede usar el e-mail de la empresa para temas personales”. Señala “la radical importancia de tener un código de conducta dentro de la compañía”, como por ejemplo el que aplica Inditex. La organización tiene tolerancia cero al uso personal del correo corporativo y lo recuerda a los empleados cada vez que abren el ordenador y les aparece una ventanilla de aviso a la que deben dar el ok.