Del mismo modo que es indispensable garantizar las puertas de acceso a una vivienda, si la misma dispone de un trastero independiente también es importante que se proteja el mismo para evitar que en este se puedan producir robos por parte de ladrones ávidos de quedar -se con las posesiones de personas ajenas.

Desgraciadamente en muchas ocasiones no se pone toda la atención debida a los trasteros y por ello los mismos suelen ser muy vulnerables a los robos. Así, tomar medidas de seguridad preventivas y proactivas que minimicen el riesgo de robo es una tarea necesaria si se quiere conseguir que nuestro trastero sea pasto de los ladrones.

 

Tener en cuenta la seguridad de la puerta y su cerradura

Garantizar la seguridad de un trastero pasa por eliminar todo las vulnerabilidades que se puedan producir por una puerta o una cerradura deficiente. De nada servirá intentar proteger el trastero de no tener una puerta que lo proteja y de no tener una cerradura que apoye adecuadamente a esta puerta.

Una puerta de mala calidad es el camino más directo para conseguir que nos roben, ya que el ladrón le bastará con violentar sin gran esfuerzo la puerta (por ejemplo, pegando simplemente una patada a la misma) para conseguir entrar en el trastero y hacer -se con el botín que camina persiguiendo.

Pero atención, porque tal como se decía de nada servirá tener la puerta más fuerte del mundo si la cerradura que lo acompaña no es igualmente fuerte y segura. Ya se sabe lo que dice que cualquier lugar es tan seguro como lo es la parte más débil del mismo (o algo similar), en este caso esto resulta plenamente aplicable.

En este caso puede tener una puerta acorazada de primer orden y se pueden poner todas las medidas de seguridad que se deseen, que si la cerradura es fácilmente vulnerable toda la puerta será igualmente vulnerable.

Así, instalar una cerradura de máxima calidad es la garantía más cierta de conseguir evitar en gran medida que el trastero sea atacado. Obviamente hay que tener presente que el riego cero no existe y evitar por completo la posibilidad de que nos entren a robar resultará imposible, pero servirá para ponerlo muy difícil a los ladrones y para minimizar el riesgo de que estos intenten o logren entrar a robar.

Las llamadas cerraduras invisibles son las que ofrecen un grado de seguridad más elevado y son las más recomendables para ser puestas en trasteros que almacenan cosas de un valor considerable. Evidentemente el coste de estas cerraduras también es sustancialmente superior al de sus homólogas, al de las cerraduras sencillas, pero sin lugar a dudas el grado de prestaciones y de seguridad pagan esta diferencia de precio.

Dicho lo anterior también corresponde decir que en última instancia conviene hacer un análisis de lo que se tiene en el trastero, del valor de lo guardado en el mismo para determinar si puede resultar más adecuado instalar un tipo de cerradura u otra .

Apuesta por unos eficaces sistemas de seguridad

Todo trastero que contenga objetos que quieras preservar debe estar adecuadamente protegido y eso pasa -tal como se venía diciendo ya lo largo de este mismo artículo- para tomar medidas preventivas y proactivas que garanticen esa seguridad y protección.

Una de las medidas de seguridad que se pueden implementar en un trastero es por ejemplo una alarma de seguridad. Las alarmas de seguridad son muy efectivas especialmente a nivel disuasorio, las mismas evitan muchos robos. Ahora bien, para una alarma de seguridad sea realmente efectiva la misma debe ser de una calidad adecuada, la misma debe ser segura, no sirve con instalar cualquier tipo de cámara que se encuentre en una tienda de productos baratos, está no servirá de nada.

Más allá de las alarmas de seguridad puede también resultar interesante instalar cámaras de seguridad que graben lo que sucede en el interior, que detecte movimientos e incluso que nos alerte o que avise a las autoridades competentes en caso de emergencia.

Ahora bien, para evitar alertar sobremanera los ladrones estas cámaras de seguridad deben ser lo menos visibles posible, primero para evitar que parezca que dentro hay algo que se quiere proteger y así incentivar las ganas de entrar a robar y, segundo, para evitar que una vez el ladrón está procediendo con su tarea pueda desactivar fácilmente las mismas.