En muchos hogares nos encontramos con puertas que, de repente, chirrían en abrir y cerrarlas. Necesitan lubricación, probablemente tienen las bisagras resecas.

Es sabido que no se trata de un problema grave y que tiene fácil solución. Basta engrasar de nuevo las bisagras para que al producirse la ficción resbalen.

Sigue nuestros consejos y deja atrás estos molestos ruidos.

Lo primero que tenemos que hacer es sacar la puerta afectada para poder trabajar sobre las bisagras con más facilidad.

Después, impregnar un trapo con aceite de oliva y lo pasaremos por todas las bisagras. Colocamos de nuevo la puerta y, como por arte de magia, ¡habrá dejado de chirriar!