Hace un tiempo que, por parte de instituciones, judicatura, inspección de trabajo, políticos y prensa se ha abierto un frente contra los autónomos que acaba de remachar el sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda, Gestha.

Cuando se opina sobre las personas autónomas, pocos lo hacen poniéndose en nuestra piel. Somos, según datos oficiales, 556.048 autónomos en Cataluña, de los cuales 331.130 somos personas físicas, el 60% del total. La mayor parte de nosotros sin personal a cargo nuestro; por lo tanto, podríamos hablar de autoempleo.

Continuamente se dice que el 86% cotiza por la base mínima, pero nadie añade los problemas de tesorería que soporta una persona autónoma cuando necesita pagar al contado en muchas ocasiones con el fin de poder acceder a bienes y servicios necesarios para su negocio, y cobra en los plazos que puede, ya que en la mayoría de las situaciones el autónomo es el eslabón débil de la cadena, sin posibilidad de exigir ni precio ni condiciones de cobro.

Tampoco se recuerda que el coste del autónomo para la Seguridad Social es muy inferior al de los trabajadores por cuenta ajena. Tanto para las pocas bajas por salud que se agarran como por la tendencia a perder poco tiempo yendo al médico si no es imprescindible.

Las tensiones de tesorería añadidas al poco uso de las infraestructuras sanitarias del país ya las dudas respecto a las pensiones futuras, han contribuido a esta opción de los autónomos por las bajas cotizaciones en Seguridad Social.

En mi opinión, el sistema de cotización y pensiones está viciado no sólo respecto de los autónomos sino de toda la población que trabaja. Si las pensiones estuvieran vinculadas a toda la vida laboral y no sólo los últimos años se reducirían los incentivos a cotizar por debajo de lo adecuado. Asimismo, para el cálculo de la pensión se deberían considerar los años cotizados y no los años de la persona que cotiza, y establecer un plazo para alcanzar la pensión máxima. En este sentido, la cotización de más años de los necesarios debería incluirse incrementando el porcentaje de pensión a obtener por encima del 100%.

Centrándonos en la propuesta de que los autónomos coticen por ingresos, comienzo para avanzar que me parece correcto vincular el que se obtiene con la cotización, aunque creo que tenemos que concretar qué queremos decir cuando hablamos de ingresos y cómo se va ajustando lo que cotizamos en razón de lo que generamos

Respecto a qué se entiende por ingresos, hay que decir que incluyen todo lo que factura cualquier empresario restando los impuestos que se pagan. Las personas autónomas, aunque nunca se habla de nosotros en estos términos, somos personas empresarias, nos organizamos nuestro trabajo, respondemos de las deudas del negocio y no tenemos ingresos seguros ni estables. Esta realidad pone sobre la mesa que el nuevo sistema debe procurar no agravar la situación de tesorería de los autónomos, de forma que no pueda cuestionar la continuidad de su negocio.

Cotizar directamente sobre los ingresos supondría, para los autónomos que están en negocios que necesitan materiales o servicios directos para poder generarlos, un esfuerzo de tesorería muy importante. En este sentido, creo que como mínimo se debería pensar que la referencia sea el margen bruto. En los ingresos de un negocio que fabrica un producto el margen bruto se ve más claro; en los ingresos de un negocio que presta un servicio, posiblemente la diferencia entre los ingresos y el margen bruto tiene poca relevancia, pero no en todos.

Pero cómo definimos «margen bruto»? Podemos decir que son los ingresos restando los materiales / servicios necesarios para poder generarlos. Si hablamos por ejemplo de una peluquería, los materiales necesarios serían los productos que consume para generar los ingresos (lacas, tintes, secadores …). Para un abogado puede ser la necesidad de contratar un especialista para una tarea concreta.

A excepción de la primera opción, en la que no habría que hacer ninguna regularización dado que la cotización se hace en todo momento de conformidad con los ingresos (margen bruto) obtenidos, en el resto de las opciones se debería producir una regularización en el momento de presentación de la declaración del Impuesto sobre la Renta. La regularización debería ser en ambos sentidos, tanto por menor cotización como para cotización superior a la que corresponda. Esta propuesta intenta cubrir dichas condiciones respecto a la realidad de los autónomos no societarios: ingresos muy variables a lo largo del año y con una tesorería fuerza ajustada. Posiblemente, para los autónomos societarios que tienen un salario más o menos fijo la solución sería otra, como establecer unas tablas de cotización según el importe y aplicarlas de acuerdo con el salario establecido.

Cotizar en base al margen bruto sería, como mínimo, menos discriminatorio entre los autónomos. Pero hay que encontrar una solución para adaptar las cotizaciones a la falta de estabilidad de los ingresos de los autónomos. Esta adaptación sobre los ingresos también debe tener en cuenta la tesorería de los autónomos.

Creemos que esta problemática es más difícil de resolver si la Administración visualiza el cambio de sistema como una ocasión para aumentar sus ingresos y no como un método para equilibrar las aportaciones de todos los ciudadanos del Estado.

Cotizar mensualmente según los ingresos (margen bruto) obtenidos en el mes liquidado de acuerdo con sus datos contables. Cotizar mensualmente de acuerdo con los ingresos (margen bruto) obtenidos en el trimestre anterior. Esta cotización se aplicaría a todo el trimestre posterior. Cotizar mensualmente en el mismo nivel que lo están haciendo ahora y regularizarlo una vez cerrado el ejercicio

Con una visión de largo plazo lo más normal es establecer un sistema optativo para los autónomos entre las siguientes opciones:

De todos modos, no quiero dejar de recordar que el problema de las pensiones es bastante más complicado de resolver que modificar las cotizaciones de los autónomos y que es un problema muy grave que ningún Gobierno ni el Parlamento del Estado hasta ahora ha abordado con seriedad. Desde 2004, en que asistí a la presentación de un estudio sobre la situación y el futuro de las pensiones en España, estoy esperando que se actúe en consecuencia. Desde entonces he asistido a numerosas conferencias sobre el tema y he leído documentos al respecto, el último este año en el Colegio de Economistas de Cataluña -conferencia-debate «El modelo público de pensiones en España. Particularidades en Cataluña. Otros modelos existentes «-, y siempre he sacado la misma conclusión: es urgente encontrar la solución para aplicarla será lento y no es sólo un problema de cotizaciones sino, también, del sistema de cotización y de la curva de población existente.

Desde 2004 han pasado 15 años y todavía estamos en los preparativos, ni siquiera en el punto de salida. En todo este tiempo la llamada generación «baby boom» ha llegado a la época de jubilación y esto ha acabado de tensionar el sistema.

Para finalizar sólo quiero recordar que las personas autónomas somos un colectivo grande y variado y que culparnos de ciertos problemas es injusto en sí mismo ya que es una definición generalizada.