La elección de una buena ventana en el hogar es sinónimo de ahorro energético todos los meses.

Todos estamos preocupados hoy día con la forma que tenemos de actuar para ahorrar energía, sobre su importancia y que estrategias tenemos que seguir en todos los apartados de nuestra vida, sobre todo, en el hogar, que es donde más directamente podemos influir.

Por dos motivos fundamentales son la concienciación medioambiental que nos empuja a hacer todo lo posible para hacer un uso responsable de los recursos y, como es de suponer, el ahorro en el consumo eléctrico, ya que su coste no para de subir día tras días y las facturas aumentan cada mes que pasa. Este aumento considerable de los precios de los suministros en general, y de la luz en particular, así como de los productos de consumo básico, unido a unas nóminas cada día que pasan más bajas, nos hace mirar al milímetro cada gasto que hacemos y buscamos el ahorro en cada acción que emprendemos.

En este artículo vamos a hablar de algo que en principio puede parecer de poca importancia, pero que, en absoluto lo es en relación al consumo energético, y es que el papel que juegan las ventanas en un hogar confortable y para ahorrar en el consumo, energéticamente hablando, es muy importante, ya que a veces no somos conscientes del gasto tan innecesario al que está expuesta nuestra vivienda por no contar con un buen aislamiento. Al contrario de lo que se pueda suponer, cambiar las ventanas de nuestra vivienda por unas de mejor calidad, como las que encontramos en alugalventanas.es supondrá un ahorro considerable que se verá reflejado en la factura de la luz, así que en pocos meses recuperaremos la ‘invertido y posteriormente empezaremos a ahorrar, por no hablar del confort que conseguiremos, así como unas mejores condiciones de habitabilidad.

¿Qué conseguimos con unas ventanas de calidad en nuestro hogar?

Contar con unas ventanas de buena calidad que nos aporte un sistema de aislamiento eficiente es esencial si queremos tener en casa una temperatura adecuada, tanto en verano como en invierno. Según los expertos, se estima que un vidrio óptimo llega a reducir hasta el 70% de las pérdidas energéticas del hogar, ya que permite tanto reducir el consumo de la calefacción en los fríos meses de invierno, como el del aire acondicionado cuando llegan las altas temperaturas en verano. Además de las claras ventajas energéticas, también conseguiremos un aislamiento acústico que impedirá que los molestos ruidos de la calle, los peatones o de tráfico, interrumpan nuestro descanso por la noche o las voces y gritos molestan nuestros ratos de relax o de lectura.

¿Qué debemos tener en cuenta para conseguir un buen aislamiento térmico?

Hay que tener en cuenta una serie de características de las ventanas para conseguir el aislamiento térmico deseado. Cuando hablamos de aislamiento térmico nos referimos a la capacidad que tiene la ventana, en este caso, para mantener la diferencia de temperatura que hay en el interior de la casa con respecto a la que hay en el exterior. El primer factor a tener en cuenta es la tipología y la calidad de los materiales con que han sido fabricadas las ventanas. Uno de los materiales que más se recomienda por sus prestaciones en cuanto a aislamiento es el PVC. El PVC no es un elemento conductor, lo que viene a significar que es aislante debido a su propia naturaleza, siendo un material excelente para fabricar sistemas aislantes de la temperatura que sean realmente efectivos.

El segundo factor a tener en cuenta es, por supuesto, el nivel de hermeticidad. Por regla general, las ventanas abatibles son más herméticas que las que son correderas. Esto tiene una explicación sencilla, y es que el sistema de cierre de las abatibles es por presión entre las juntas de caucho y el marco, y esto hace que la ventana que de completamente cerrada en todo su perímetro. Esto es vital, siempre hay que asegurarse de que la ventana está cerrada por todo su perímetro, ya que por muy buenos que sean los materiales que componen la ventana, no servirá de nada si la temperatura se nos escapa por algún lateral. El último factor que debemos considerar es el tipo de vidrio, ya que en función del tipo que sea tendrá una mayor capacidad de aislamiento o no. En este sentido, el grosor del vidrio es el que más influye en la conservación de la temperatura, y cuanto más grueso sea, lógicamente, una mayor capacidad tendrá tanto de retener el frío como el calor.

Si, además, utilizamos sistemas de doble cristal esta capacidad se verá multiplicada. Este sistema consiste en montar la ventana con varios cristales superpuestos que guardan un espacio entre sí, creando una cámara de aire que ayuda a este aislamiento de la que venimos hablando.